
Como dice arriba lo que se promete hay que cumplirlo y yo le prometi a mi amiga de un tiempo a esta parte, Maligna de Isengart que vende libros....que me informaria y escribiria algo sobre las enfermeras en la guerra... creo que he leido bastante y todo lo que he leido se reduce a esto que muestro a continuacion espero que os guste a todos pero sobre todo a la enfermera muerte jjejejee aqui va..
El concepto de ayuda a los demás está presente desde el inicio de la civilización, dando lugar a una mezcla de diversas formas de cuidar, que con el transcurso del tiempo, terminarían culminando en diferentes disciplinas.
Esta etapa de los cuidados podríamos considerarla como “doméstica”, ya que la mujer es la encargada de llevarlos a cabo en cada hogar. El objetivo prioritario de atención de la mujer cuidadora es el mantenimiento de la vida frente a las condiciones adversas del medio.
Cada mujer en la familia elabora las prácticas rituales que tienden a asegurar la vida, su promoción y su continuidad; utilizando, en un primer momento, elementos que son parte de esa misma vida natural, como el agua para la higiene, las pieles para el abrigo, las plantas y el aceite para la alimentación, así como, las manos, elemento muy importante de contacto maternal, para transmitir bienestar; y en una etapa posterior, empleando aspectos o instrumentos de la medicina más avanzados como los medicamentos.
Cada mujer en la familia elabora las prácticas rituales que tienden a asegurar la vida, su promoción y su continuidad; utilizando, en un primer momento, elementos que son parte de esa misma vida natural, como el agua para la higiene, las pieles para el abrigo, las plantas y el aceite para la alimentación, así como, las manos, elemento muy importante de contacto maternal, para transmitir bienestar; y en una etapa posterior, empleando aspectos o instrumentos de la medicina más avanzados como los medicamentos.
Las guerras siempre han estado muy relacionadas con la concepción patriarcal de la política, y por ello, las mujeres han tenido el papel de víctimas y no el de agentes activos en los conflictos bélicos. Aunque esto no las ha excluido de participar en las contiendas, posicionándose en uno u otro bando, viéndose forzadas a tomar parte activa. Sin embargo, debido a la desigualdad de género, la presencia de las mujeres se ha ocultado o minimizado. Hasta hace poco, con la reescritura de la historia científica de género se ha conseguido sacar a la luz la participación de las mujeres en este tipo de conflictos, destacándose el papel que las mujeres han desempeñado en las guerras, como el de enfermeras.
En el siglo XX la presencia de las enfermeras en las contiendas se hace cada vez más fuerte y, gracias a ellas, surge la nueva forma de entender el entorno hospitalario y los cuidados higiénicos y asistenciales. Por ello, merece la pena destacar la figura de Florence Nightingalela verdadera fundadora de la enfermería moderna con su forma de tratamiento de los enfermos y heridos durante la guerra de Crimea. Por lo que, ha sido considerada la más grande enfermera de guerra de la historia, encargada de introducir las ciencias de la salud en los hospitales militares, reduciendo la tasa de mortalidad del ejército británico de 42% al 2%. Llevó a cabo protestas contra el sistema de pasillos de los hospitales y luchó por la creación de pabellones; poniendo de manifiesto la relación entre la ciencia sanitaria y las instituciones médicas. Después de la guerra funda la escuela de enfermeras Nightingale, para enfermeras en formación; y con el dinero recibido como tributo a su labor, crea la Escuela de Formación Nightingale en el Hospital de St. Thomas. Gracias a su esfuerzo, Florence Nightingale hizo renacer y recuperó de las tinieblas a la enfermería; ya que sirvió de modelo para otras escuelas y elevó la enfermería de la degradación y la deshonra al rango de profesión respetable para las mujeres, así como, supuso la inauguración de un nuevo estilo de vida para estas.
Si nos adentramos más en nuestra historia, concretamente en la Guerra Civil Española, también encontraremos ejemplos de numerosas mujeres que han llevado a cabo la profesión de la enfermería con afán y pasión, reduciendo, en la medida de lo posible la mortandad por enfermedades a la población afectada; desnutrición, raquitismo, tuberculosis, secuelas físicas y psíquicas, fueron los resultados aterradores de la guerra. Las enfermeras desarrollaban como podían su trabajo en los frentes de batalla y en retaguardia, soportando unas durísimas condiciones de vida.
Muchos de los hospitales de guerra eran móviles (formados con tiendas de campaña); de tal manera, que sólo los heridos más graves eran evacuados, el resto permanecía en hospitalización de campaña. Las enfermeras también formaban parte del transporte de heridos, de tal manera, que servían de apoyo a los equipos médicos y de compañía a los afectados. Las bajas producidas en esta actividad fueron muy altas y numerosas enfermeras murieron en el ejercicio de su profesión.
A lo largo de los siglos, las mujeres han realizado la mayor parte de los trabajos encaminados a mantener y recuperar la salud de su familia y de aquellas personas que necesitaban algún tipo de cuidados para seguir viviendo. Siempre se les ha relegado a un tipo de trabajo que podría denominarse “secundario”, como se ha pensado que era la enfermería. Pero analizando la labor que han llevado a cabo las enfermeras en los distintos conflictos bélicos, podemos observar que este esfuerzo no ha sido tan “secundario” como se ha creído, sino que, ha sido indispensable para el transcurso de la historia de la medicina.
“La enfermería (…) es la más bella de las Bellas Artes"
Florence Nightingale
Florence Nightingale
Y ademas venden libros....im-pezionate...besos.
Me gusta la foto es una enfermera de principios de siglo.









